
o no. Gerundios que no acaban de salir. Un algo, un halo, un grito que no sé de donde viene pero que me está reventando por dentro. Un día espantoso y precioso. De esos de sentarme en cualquier acera sientiendo como me empapa la lluvia, como me enfria el viento, como se para nadie ofreciendo su mano para ayudarme a levantar. De esos que nunca he vivido. De esos que puede pasar nada o todo. De esos que odio.
Caerá la noche y pensaré que me quedan veinticuatro horas menos para morir. Veinticuatro horas más que he perdido por idiota. Incomunicada.
Con una boca tapada por dilemas que aún no me he planteado. Por temores muy poco profundos. Cavilaciones interiores que me aclaran muy poco.
Encerrada en Dark City, perdida en Matrix y destruida como Tokio en Akira.
¿Acaso me conoces? Pequeñas partes de mi vida. Que se van . Que vienen.
No es el cambio, el futuro, la incertidumbre. No me asustas, ni tu ni tus pasos. Ni mis pasos sentados, ni mis palabras calladas , ni mis miradas con párpados caidos.
Mi quietud, parsimonia, pasotismo, estancada en un pozo con un fondo muy incierto que se intuye, que lo huelo y me aterroriza tu vida. Tu vaso y su doble fondo.
¿Lo ves? Medio lleno, casi lleno. Miedo vacio, del todo vacio.
No sé nadar en la nada.
Y me jode. Es buen dia para llorar. De esos que se pueden mezclar las lágrimas con la lluvia. Y desaparecer.
Conseguiste que viera naves más alla de Orión. ¿Fue otro sueño?
Como si Rachel hubiera matado a Deckard.
"Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?"
(Imagen: Blade Runner. Sí, sueñan )